Nunca he acumulado dinero para bien o para mal. No lo he logrado por mucho que lo he intentado, eso me ha proporcionado algo bueno, me libera del miedo a perderlo. No se puede perder algo que no tienes. Sin embargo, si he caminado por la vida llena de entusiasmo, me asusta, me inquieta que algún día me falte, porque es la llama interna que me mueve a hacer cosas.
Por entusiasmo y palpitaciones asociadas a él he descubierto un sin fin de nuevas experiencias, he bailado sin ser buena bailadora, me he sentido motivada a escribir sin ser escritora, me he retado a enseñar ruso e inglés sin ser experta en la materia. Y así moviéndonos en esta sensación que nos permite soñar y hacer, vivimos felices porque vamos logrando superarnos.
Pero también me parece que el “exceso de entusiasmo” nos puede jugar malas pasadas. Nos entusiasmamos demasiado con los resultados positivos en la lucha de nuestro país contra la Covid-19 en las primeras etapas. Ya nos creímos casi libres de esta enfermedad global. Así que el exceso de entusiasmo tiene dos aristas, buena y mala.
No obstante, insisto en que la situación está ahora mismo sin soluciones mágicas. Si no nos ponemos todos para esta lucha individualmente, el resultado colectivo puede echar por la borda el esfuerzo de muchos.

Se puede vivir con carencias, pero cuesta mucho ganar algo, emprender acciones sin entusiasmo. Con el avance de los años los intereses cambian, las motivaciones se van transformando, es indispensable despertarse con alegría, tener planes, ideas que te hagan mover. Dígase sembrar una mata, limpiar y decorar tu casa, cosas sencillas como esas o superiores, estudiar algo nuevo, profundizar en algún conocimiento que se escapó en la premura de la vida.
El triunfalismo adelantado es fatal, yo converso con personas muy inteligentes y avizoran todo resuelto próximamente. En breve nos vacunamos con “Soberana 01” y se acabó el tema. No lo veo tan así, faltan etapas que necesitan tiempo. Admiro profundamente a los médicos, virólogos, especialistas de todas las áreas que están contribuyendo al logro de esta vacuna. Me emocioné con el rostro de la Dra. Dagmar en su intervención por la TV cubana. Modesta, entusiasta, y confiada en el trabajo de su equipo nos mostró su humanismo y a muchos nos asomaron lágrimas de emoción. Felicito a todos los que están en esta batalla y los admiro. Su rol es decisivo para el bien de todos.
Es individual, hay quien sueña con tener pajaritos, otros pececitos, cualquier actividad que te lleve a soñar merece la pena tu esfuerzo en impregnarle tu sello propio, tu amor, tus ganas y tu entusiasmo.
No nos regalemos como única preocupación del día la de buscar alimentos para el cuerpo, esa es una entre otras de lo que nos debe ocupar. Somos seres superiores, inteligentes, capaces. Aprovechemos el tiempo. La lectura nos nutre en ocasiones a veces tanto o más como el plato de comida. Es alimento para el alma. Regalémonos placeres en medio de tanta adversidad. Sólo hay que salir a buscarlos y al final se encuentran. A por ello.
Por: Cristina Hormilla Castro
23/08/2020

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