A mi madre

Entre mis recuerdos más antiguos me descubro despertando al compás del pedaleo de una máquina de coser y la música de “Los compadres”. Asomarme aún casi dormida a su habitación y verla a ella, a pesar del cansancio, con una sonrisa y un dulce “Buenos días mi niña”.

Mi madre, fuente indiscutible de mi inspiración para la vida, trabajó duro y se esforzó para criar y educar a sus dos hijas en el amor y la defensa de los valores humanos como principal herramienta para encauzar nuestros caminos. No gozó de la niñez ni la juventud con plenitud. Hija de una familia de escasos recursos económicos, se vio privada de muchos placeres que se añoran en esas etapas. Pero todo quedó atrás, nunca fue un impedimento que le restara ni un ápice a sus ganas de vivir y superarse. Sólo pretendo perpetuar hoy cuando arriba a sus 76 años los recuerdos lindos y fructíferos en su andar.

Cuando éramos pequeñas nos propició a medida de sus posibilidades reales el disfrute de una infancia feliz. Yo que soy madre a veces me pregunto cómo es que nos permitía tantos juegos que implicaban una desorganización total de los espacios de la casa. En la calle Martí 110 en Holguín, los días libres de escuela desde temprano llegaban nuestras amiguitas porque lo consideraban su lugar preferido, listas para comenzar el juego cuanto antes y aprovechar al máximo. Los cuartos lo mismo se convertían en un estudio de grabación de radio imaginario o en una escuelita, una casita, un restaurant. Qué decir de la época de carnavales donde todas queríamos ser luceros o estrellas sentadas en carrozas del cual el sofá de la casa se convertía en la mejor de ellas. Las serpentinas en ocasiones eran los chícharos y frijoles. Todo un festival de risas donde mi madre participaba junto a nosotras como una más, proporcionándonos disfraces y también aprovechando la ocasión para sentarse a leer su libro del momento, bebiendo cada página hasta terminar y comenzar el próximo.

Me detengo en la pasión que siempre ha sentido por la lectura. No se ha limitado a leer géneros determinados, además de los predilectos ha incursionado en variedad de estilos. Su avidez por el conocimiento le amplía el universo de sus textos. Con su ejemplo nos inculcó el amor por la literatura. De ahí su amplitud de contenidos para sus conversaciones interesantes y de las que siempre aprendemos. La considero una mujer muy culta de lo que me enorgullezco.

Su vida laboral fue fructífera y de un total disfrute para su alma. Rompió las cadenas y los miedos y se incorporó a la vida social de manera activa desde joven. Su primer centro de trabajo fue el estudio de TV de Holguín “Telecristal” de la cual fue fundadora. Tiene un carácter comunicativo y jovial que mantiene. De ella debo haber heredado la facilidad para relacionarme y cultivar buenas amistades, así como a valorar que tanto como las plantas necesitan el agua para crecer, los amigos se irrigan con cariño y lealtad para que los lazos de amor se eleven y se hagan más sólidos.

El amor de pareja tocó a sus puertas y fue feliz. Cuando llegó el final como debe ser, terminó con respeto entre ambos que perdura hasta el día de hoy.

Además de amar a sus hermanos, su familia y sus amigos mi madre siente desde adentro predilección por los animales. Nuestras casas estuvieron y están acompañadas de ladridos de perros. Dueña de mascotas memorables, “Susi” aquella perrita sata que anhelaba pasear por las noches, “Dacha”, “Dorita” y quizás alguno más que se me escape en la memoria tuvieron una ama que no los supo educar como se dicta en los manuales porque su amor superaba las normas correctas y terminaba malcriándolos en demasía. Hoy se acompañan con el delirio del amor su amado Peluso y su dueña, con mirarse conocen ambos sus deseos. Es dependencia total en ambas direcciones de almas comprometidas en el corazón. Como líder de un matriarcado, ella infundió a su descendencia la pasión por esos inigualables personajes de cuatro patas dignos del más grande de los amores.

Una abuela presente en la vida de sus tres nietas quienes han contado con su ejemplo y apoyo en cada momento de sus vidas.

Cuando llegó el momento necesario de cuidar de la salud de mi abuela, mi madre se despidió de la vida laboral activa y se encomendó con nuevos bríos a la nueva realidad.

Quiero detenerme en el don extraordinario de sus manos. Es una artista en potencia. Aprendió de manera autodidacta y primeramente por necesidad a coser. Bellos vestidos hemos lucido hechos por sus manos. Especialista en camisas para hombres, holguineros de la época con distinción las lucían. Perfeccionista, curiosa y de detalles, así describo sus empeños. Con su inquietud de aprender nuevas técnicas, ya retirada matriculó en un taller de PatchWork y terminó en poco tiempo de profesora de los mismos, gracias a sus habilidades para ese tipo de trabajo. Variadas obras cuelgan en las paredes fruto de sus manos. Ganó varios premios en concursos. Mucha emoción, orgullo y compromiso sentí el día de la inauguración de su exposición personal. No es limitante alguna el encontrarse en la llamada “Tercera edad”, todo lo contrario, se impone con entusiasmo en crear nuevas obras, la más simple de las botellas es capaz de convertirla en una preciosa lámpara.

Un ejemplo de voluntad mostró cuando después de tantos años con el mal hábito de fumar, un día decidió por su salud y apostando por su vida despedirse del yugo blanco. Hace ya 14 años y no ha flaqueado.

Ha gozado del privilegio de conocer varios países que le han enriquecido su visión del mundo a través de sus diferentes culturas. Sin dudas esto ha marcado sus perspectivas y el enfoque de sus miradas a la hora de analizar y cuestionar su realidad.

Me demostró que con deseos y actitud se puede y hoy con las nuevas tecnologías se desenvuelve muy bien. Aprendió lo necesario para manejar sus archivos en el Windows de su Laptop. No le influyen los años que va cumpliendo en trazarse nuevas metas, ver la vida con humor y vencer retos. Vive sola y venera su independencia. Su casa es el reflejo de su arte. Gusto exquisito y marcado de detalles originales.

Madre querida, escribir sobre ti hoy en tus 76 noviembres es una difícil y bendita misión. He saltado muchas historias que pudieran ser contadas. Lo más importante es la admiración, el amor, el respeto, la fuerza que nos transmites e inspira nuestras vidas. Para los que te amamos eres ejemplo de un ser humano modesto con capacidades de reinventarse y sacarle el mejor provecho a la existencia.

Te amamos madre querida. Nos esperan aún muchas vivencias hermosas por compartir. ¡Brava mujer! Esa es mi madre. ¡Felicidades!

11/24/2020

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