🎧 Escucha esta crónica en mi voz
Hoy despierto un poco tarde. Aprovecho el sábado, en que no tengo que levantarme a las seis de la mañana, para regalarme unas horas más de sueño, y esa frase la recibo de la autora de mis mayores alegrías desde hace casi cinco años, que ya habita e ilumina este planeta:
—Te perdiste desayunar conmigo…
Mi pequeña Emma se ha convertido en el bálsamo de mi alma. Estando lejos de mi madre, de mi hija menor, de mi hermana, de mis amigos del terruño, cada abrazo, cada sonrisa, cada cuento que leo o saco de mi imaginación en sus noches —donde ensayo tonos diferentes hasta llegar al susurro, para que esa melodía de mi voz se convierta en su último recuerdo del día antes de dormir— me confirma que el rol de las abuelas y los abuelos es fundamental en la vida de ambos: tanto para ellos como para nosotros.
Pasan los años y las motivaciones para vivir a plenitud se van transformando. La fuerza del amor de las generaciones que nos suceden, díganse hijos, nietos o bisnietos, es como el cambio de velocidad de ese motor interno que nos permite avanzar. Y así veo la vida: la piel se arruga, las piernas ya no permiten correr a la misma velocidad, pero las motivaciones interiores no envejecen; cambian de forma y de expectativas.
Justo hoy me decido a escribir nuevamente después de una pausa porque, entre tantas vivencias que deseo perpetuar para mi pequeña Emma, también quiero regalarle, con el paso de los años y a través de la letra, la certeza de la manera en que la veo durante su infancia. Quiero que, cuando pueda leer conscientemente mis textos, sepa cuánto significó su llegada a mi vida.
Llegaste el 9 de diciembre de 2021, cuando el mundo vivía todavía una gran pandemia y todos teníamos miedo a morir. Tu abuela nunca enfermó de aquella tremenda enfermedad, la COVID-19, y aunque sé que no existen explicaciones mágicas para eso, sí puedo asegurarte que desde el instante de tu nacimiento comencé a sentir una fuerza y un empuje interior diferentes. En medio de aquellos meses de incertidumbre y miedo, tú te convertiste en una poderosa razón para mirar hacia adelante.
El primer año de tu vida lo experimenté de manera virtual. No pude cargarte en mis brazos cuando eras apenas una almendrita. Te debo esa etapa inicial. Pero el 11 de enero de 2023, cuando tenías un año y un mes, me alargaste tus brazos para siempre.
Ese primer abrazo representó el pacto de dos almas unidas por un amor puro que me arrastra y me contagia. Y, si de misticismos se trata, gracias por esperarme para acompañarte en tus primeros pasos firmes por la tierra.
Los paseos al amanecer por cada sendero del condominio en que vivíamos significaron para ambas las gotas que, poco a poco, construyeron nuestra unión sólida e imperecedera. Contigo volví a cantar las canciones infantiles de mi niñez. A ti te he contado las historias de mis aventuras, de mis amiguitos, de mi escuela.
Gracias a ti descubrí que todas las vivencias de nuestra infancia están guardadas en algún lugar secreto de nuestro cerebro, esperando por la llave que los nietos traen al nacer. Así de perfecto es el ciclo humano.
Algún día también les contarás a tus hijos esta historia de la Aba Cristy, y espero que hagas énfasis en nuestras actuaciones, en el teatro en que hemos convertido el cuarto donde vivo y en el cual me descubro haciendo y transmitiéndote todas esas aptitudes que me hicieron disfrutar del arte durante mi niñez. Espero también que guardes como un tesoro cada recuerdo, cada foto y hasta ese recorte del periódico del barrio donde alguna vez aparecía mi historia de niña artista.
Tu manera de comunicarte con los demás, tu expresión de desenfado y esa sabiduría infantil me llenan de orgullo. Te veo como un ser de luz y esperanza.
Cuando me dicen: “Es que se parece mucho a ti”, no refiriéndose al físico, sino a tu manera de actuar, me lleno de orgullo. Entonces te vislumbro como una persona que intentará hacer el bien, le pondrá la mejor cara a la vida en cada momento y será entusiasta y audaz.
Te imagino feliz, bailando al compás de los ritmos que la vida irá poniendo en tu camino. No serán siempre los mismos, pero espero que aprendas a montarte en las mareas altas y, cuando sea necesario, también a navegar las bajas, porque de eso creo que se trata el camino por acá, en esta vida terrenal.
Mis aspiraciones permanecen latentes: estar a tu alcance, no perder la sonrisa y seguir acompañándote todo el tiempo que la vida me permita.
Hace dos días fue tu primer día de clases en este país. Felicidades, mi Ricitos de Oro. Cada paso que des lo auguro con éxito, pero te hablo de ese éxito que llevas dentro, del que disfrutas, del que te da cosquillas cuando haces algo que verdaderamente te gusta.
Recuerdo que en mi niñez fui muy estudiosa. Ir a la escuela me daba una enorme felicidad, y así creo que vivirás tú este largo camino de transitar los peldaños del saber hasta alcanzar la confianza de que cualquier nuevo conocimiento podrás captarlo y aprenderlo. No hablo de títulos. Hablo de capacidad para asimilar los cambios, de curiosidad y de una mente abierta para avanzar.
Hoy, con apenas cuatro años y ocho meses, ante la prematura pregunta:
—¿Qué quieres ser cuando seas grande?
Respondiste:
—Científica.
No dudo de que eso, o cualquier otra cosa nueva que algún día despierte tu curiosidad, podrás perseguirla con ilusión. Tienes mucho a tu favor: tu inteligencia, unos padres que te educan y apoyan, tu formación y la oportunidad de crecer en un país donde encontrarás caminos para desarrollar todo tu potencial. El resto lo irás construyendo con esfuerzo, capacidad, responsabilidad antes de dar cada paso en la escalera del saber.
Por acá estamos como murallas para apoyarte. Y tu abuela pondrá el despertador el próximo sábado para levantarse más temprano porque, puesta en la balanza, la posibilidad de desayunar a tu lado es un regalo que no quiero volver a perderme.
Te amo, mi artista preferida, musa de inspiración y regalo divino de mi existencia.
Aba Cristy
8/15/2026.
Miami

No seran nunca suficientes palabras para expresar mi admiracion y el profundo y legitimo amor que reflejan cada palabra dedicada a Emma, esa princesa regalo divino , sin lugar a dudas bendicion para todos los q hemos tenido el privilegio de conocerla. Tu su Aba Cristy complice de su talento histrionico.
Que lindo hermana .Sigue deleitandonos , no nos dejes con sed de leerte.
Te quiero
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Gracias hermana querida por tus palabras. En tí, Lucas y Marcos también tienen una abuela incondicional. El amor de nosotras las abuelas traspasa límites que no imaginamos hasta que de vivirlos se trata. Emma es para mi el despertar de nuevos sueños y ganas de estar para verla crecer y contribuir a su felicidad. Nunca dejaré de escribir aunque me retrase por ratos pero es un desahogo de mi alma necesario. Te quiero mucho y te admiro abuelita abnegada.
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Felicitaciones Aba Cristy. Por tu emotiva cronica y por tener una nieta excepcional . Emma, ricitos de oro, disfruta cada momento, cada historia.
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Gracias mi amiga querida. También tienes una nieta excepcional que te ha hecho vivir momentos únicos. Este amor de abuelas no tiene comparación. Sentirlo es como si llenáramos el alma de gozo y de risas.
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