Miedo a los cambios

Hay personas que son muy estables, por largo tiempo comparten una pareja, un centro de trabajo, una rutina diaria que, si los hace felices, los aplaudo. Pero no siempre es así, hay quienes se llenan de temores, dudas, pensamientos futuristas sin vivir el presente y cargan es su corazón un sin número de insatisfacciones. A esos son los que no aplaudo.

Viene dado con la formación, la personalidad, las vivencias a veces ajenas que nos resistamos tanto a los cambios de cualquier índole.Les cuento que yo he cambiado de oficios, de parejas, de hobbies y, nada mejor me ha podido pasar.

Cada vez que he tomado la decisión de probar algo nuevo para seguir incansablemente buscando un peldaño diferente en mi intento de ser feliz, no me he arrepentido. Los que han seguido mi vida saben que desde niña amé con pasión el arte, la actuación, la locución. Eran mi motor. Yo quería ser actriz.

Sumando a los prejuicios de la época, mi poca fortaleza en defender ese sueño por ser muy joven, y mi también apasionante vocación por las Matemáticas, me llevaron a escoger una carrera universitaria que ni yo misma estaba clara de qué iba, pero el nombre y lo que significaba para ese futuro que en mi imaginación construía, con júbilo y orgullo estudié “Cibernética Económica”, renunciando momentáneamente a mi pasión inicial.

Se trata en ocasiones de escoger y me fui a la aventura desconocida que no tenía tanto de Matemática y mucho más de Lógica. Yo casi desde el inicio percibí que no era lo mío, aunque siempre que decido algo, voy por ello con tremendo ímpetu. Mi meta fue graduarme con buenos resultados en la Universidad y lo logré. Al final aprendí un nuevo idioma, el ruso, que me ha abierto muchas puertas en mi peregrinar.

Ya ahí empezó el bichito de los cambios, soy inquieta y estar horas y horas detrás de una PC no me hace feliz. Necesitaba comunicarme, relacionarme con personas, es mi naturaleza. Siempre aparece la brecha. Ya en vez de programar sistemas, me dediqué a la docencia. Mi aula era mi escenario. En pleno período especial, en bicicleta, agotada, con dolor de cabeza de tanto pedalear bajo el sol, al entrar al aula y ver mis alumnos y empezar a transmitir mis conocimientos, “la pastilla mágica”, fuera cansancio, la energía brotaba y yo realizada.

Marchando al compás de la vida y la realidad, luchando por mantener y educar dos hijas, jamás me ganaron las dudas por largo tiempo para cambiar de trabajo si uno nuevo pudiera proporcionarme mejor remuneración. Me apasiona aprender temas nuevos y así me he movido siempre. En el momento que vi la oportunidad legal de pasar al cuentapropismo y emprender un negocio propio, me decidí.

Tuve consejos bien intencionados de seres queridos tales como “Vas a echar para la borda tantos años de estudio”. No se entendía ese cambio en mi familia y mis amigos. Y es un error, para nada dejamos atrás el conocimiento adquirido; todo lo contrario, eso es una suma añadida en cualquier emprendimiento. Lo acumulado en experiencias y sabiduría te ayuda en todas las situaciones de la vida.

Por necesidad y, si soy sincera, a veces por explorar terrenos desconocidos, cuentan entre mis actividades arreglar uñas, alquilar discos, copiar paquetes, vender panes y dulces, administrar un hostal de renta, entre otras. Y, cada actividad me ha nutrido y brindado nuevos conocimientos.

Hoy tengo muchos amigos, anécdotas que contar, vivencias que van desde ser dueña de un pequeño negocio hasta empleada en otro. Así cuando alguien me comenta sobre cómo a veces se sienten explotados donde laboran los entiendo mucho más porque lo viví en carne propia.

Disímiles hobbies, actividades diferentes que vas probando te permiten saborear con más gusto las que te apasionan realmente y desechar esas que ya sabes hay que dejar ir.

Yo los invito a perder el miedo a los cambios, tan simple como, si hoy tienes ganas de cambiar la posición de tus muebles de la sala, hazlo, no pasa nada, si dentro de 2 o 3 días no te resulta, los vuelves a poner en su posición anterior. Y así en todo, si una pareja no resultó, ya no eres feliz y decides terminar la relación, te das un tiempo, reflexionas, vives sin lo que te hacía infeliz, y si te vuelves a enamorar “Bienvenido el amor nuevamente a tus puertas”. Pero es mejor arriesgarse que quedarse con las ganas, negarse la posibilidad de un tiempo mejor en esta finita vida, el final está garantizado de “Sí a sí”. El tiempo presente es el único que podemos controlar y transformar.

A mí se me acabó el hilo para tejer cojines y carteras a crochet. Bueno, a cambiar: ahora tejo palabras.

Gracias por la confianza y el amor que percibo en cada uno de los escritos que les propongo.

Por: Cristina Hormilla Castro

20/08/2020

Leave a comment

Blog at WordPress.com.

Up ↑

Is this your new site? Log in to activate admin features and dismiss this message
Log In